La vida no es un cuento

Los cuentos son la materia de lo que están hechos los sueños.
Pero algunos cuentos no se hacen realidad. La vida no es un cuento.

La realidad a veces, es más tormentosa, turbia y asusta.
Perdonar y olvidar es lo que dicen, cuando alguien nos hiere deseamos herir, las cuentas pendientes no se saldan, sólo el tiempo pone todo en su sitio.

Lo máximo que podemos esperar, es olvidar. Pero recordando para olvidar, así se hace.


No es cuestión de vivir de forma desenfrenada, evitando chocar con circunstancias que no te gustan, que te recuerden a experiencias pasadas o por miedo a experimentarlas,
viviendo siempre en guardia.

No hay que intentar comerse el mundo a todas horas.

No pasa nada por bajar la guardia, hay momentos que es lo adecuado y has de escoger esos momentos bien.

Puede darte miedo cometer un error, pero no que las cosas cambien, porque nunca nada es igual, algo tendrán de diferentes, para bien o para mal.

Debemos estar dispuestos a cambiar nuestras convicciones, cuanto más dispuestos estemos a aceptar lo que son las cosas, los hechos, las situaciones, antes acabaremos en el lugar al que pertenecemos.

Algo insignificante puede cambiarlo todo. A veces lo que necesitamos para seguir es darnos una tregua. Darte cuenta de que tu perspectiva era equivocada puede liberarte.

Todos los cambios pueden producir un inmenso dolor interno, ese dolor que acecha duro como mendrugo de pan; el dolor que hace tambalear hasta al más fuerte y valiente. 

No te fustigues con que todo te pasa a ti, ese todo es la consecuencia de la evolución de los cambios, de la vida, de su curso. Se trata de como lo digieres, como lo enfrentas.

Bájate de la montaña rusa que te trasporta al subidón y bajón de sentimientos, de dudas y miedos.

De pronto verás un todo potencial, nuevas posibilidades, que si no, no las habrías visto.

Todo esta bien cuando la situación tiene buenas perspectivas, pero por desgracia a veces sucede lo contrario. No aceptamos tampoco las buenas cosas. Todo es miedo, sean buenas o sean malas.

Estar tan acostumbrada a las malas, hace que no vivamos las buenas, o a la inversa. 

Los cambios son inevitables. O nos adaptamos a ellos o nos quedamos atrás sin evolucionar, enfrascados. 

No fabriques bombas de relojería en tu mente, haz las cosas de modo más sencillo, crece y aprende al mismo tiempo que lo que te rodea evoluciona.

Actitud frente al cambio, actitud frente a la vida. 
Haz que tu vida sea más que un cuento.

a 024

Imagen de Eliseo Gutiérrez

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