No supe

No supe qué decir, pues el aliento me tragaba, su mirada torturaba.
Sus palabras avispadas corrían por mi cerebro y caían como un balde de agua caliente,
ya que el ardor de sus palabras amenazantes hacían retorcer mi corazón.
Déjame, aunque sea un momento, posar en tu regazo, y ahí llorar como nunca.
Sé, por un momento, mi casa de consuelo, mi hospital sin profesión.
Ayúdame a morderme el labio sin que duela, a tirarme al suelo
y patalear y golpear al azar, sin que duela.
Sé perfectamente que olvidar sus ojos grises de mirada demoledora es imposible.
Su dulce voz de rufián, casi muerta, es imposible de mi cabeza sacar,
pues la oigo cada sol y cada luna de mi existencia…
¿Aquí no hay paz?
El cielo lloraba las lágrimas de mi corazón que no podían ser derramadas por mis ojos.
Las lagrimas de sufrimiento.
El daño sufrido te perjudica de una manera que las palabras son insuficientes para expresarlos…

 

382726_283718074992200_575342416_n

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s